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PEDALEANDO CAFÉ: UNOS SUIZOS MUY ALEMANES EN MI PUEBLO

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PEDALEANDO CAFÉ: UNOS SUIZOS MUY ALEMANES EN MI PUEBLO

“y ellos se fueron muy animados por ir a montar en Jeep Willys y a probar el mejor café del mundo en la finca de mi buen amigo don Elías…”

La primera vez que escuche de Suiza, quizás fue porque vi en el tarrito de Milo que de allá era la empresa que lo hacía, después, porque uno de mis corredores favoritos de ciclomontañismo, y muchos ciclistas que figuran en el top del ciclismo mundial son de allá, ah y pues también por los relojes y navajitas de la cruz blanca obviamente.

Tiempo después, a través de Warm Showers tuve la fortuna de conocer un Suizo, pero Suizo-Francés, -¿Y cómo hijuemadres es eso?- Pues resulta que en Suiza se habla Italiano, Francés, y Alemán… espere que se me olvidó uno, el Romansh, pues sí, ni si quiera el Inglés es idioma oficial; también me enteré por este Suizo-sibarita que existen muchos dialectos, que a veces ni siquiera un abuelito nativo de allá entiende… y acá en Colombia que uno se enreda hasta pa’ escribir el español!

Pedaleando este curioso blog, me dio por recibir una pareja de Suizos, como sabemos todo empieza con un email dónde apenas puedes ver la foto de quien lo escribe. –“Can you host us?”- decía el asunto, y yo que a duras penas me defiendo con el Inglés que me enseñaba la profesora Beatriz en la escuela, hasta que al final en la post data remataban diciendo que no hablaban ni arepa de español!

Se me olvidaba, estos suizos eran pa’ esta aventura… alemanes.

Ustedes dirán –“Este man si es loco recibir desconocidos en casa, a cambio de que”-

Pues uno primero debe tratar de averiguar lo más posible sobre la persona que viene dando pedal, para eso cada perfil tiene su feedback, y yo mientras revisaba fui bien de buenas porque el último “fbk” en el perfil de Andreas era de un anfitrión paisano de Bucaramanga, en el cual hablaba muy bien de los suizos-alemanes, con muy buenas referencias, y cabe agregar que Andreas, el que me envió el mensaje tenía su perfil de Strava (red social para deportistas) con todo el recorrido de su viaje y más de 5000 km en sus patas; -“¿parcero y a cambio de qué?”- a cambio de nada, o bueno, sí, de mucho… intercambio cultural! Recuerden esto ““Hazte amigo de personas que no sean de tu edad. Sal con personas cuyo primer idioma no sea el mismo que el tuyo. Conoce alguien que no venga de tu misma clase social. Esta es la forma de ver el mundo. Esta es la forma de crecer.”

“Metiendo dos-dos”, Andreas venía pedaleando con su novia Leoni por todo centro América, templaron en Colombia en un avión en Bogotá, y se fueron pa’ la costa para desde allá arrancar su bici-viaje, cuentas mal hechas llegaron a la casa de mi abuelo con más de 4000 kms en sus zancas, era la etapa número 63 de su aventura, la última para este caso fue desde Buga, la del milagroso, hasta Sevilla, La Capital Cafetera de Colombia.

¿Y unos suizos por qué pu%&$s vienen a pedalear una bicicleta de más de 27 kilos por casi medio continente?

En esa pregunta Andreas miró a Leoni y le dijo algo como –“Sie können diese Frage beantworten”- Yo quedé sano, pero supongo que le dijo –“responda usted mona”-. Entonces fue la respuesta más “arepuda” de todas:

Traducido del inglés respondió algo así como, -“A Andreas le encanta la bicicleta, y a mí me fascina viajar, así que decidimos darnos unas vacaciones combinando nuestras dos pasiones”-
¿Qué legal esta gente no?

Después de su merecida “warm shower”, Andreas inmediatamente me pidió la clave wifi de la casa, no es jodiendo, se le notaba el afán, después de anotarla en un papelito, saco su Garmin del bolsillo, y dijo –“es que quiero cargar la ruta a Strava”-.

Como todo buen ciclista, o al menos entre mis conocidos, si usted no carga la ruta a Strava, es como si no hubiese hecho nada. Así que ya entienden el afán del pobre Andreas.

Cuando llegó Leoni al comedor, Andreas me estaba contando sobre el paisaje que se había encontrado en su ruta hacia Sevilla, literalmente me dijo –“vives en el paraíso”-.

Pa’ finalizar esta parte Leoni metió la “cucharada”, porque ya era tarde, mientras Andreas me seguía hablando sobre sus rutas europeas, de las clásicas de invierno cerca a Bélgica, del recorrido de pave que había hecho en el infierno del norte de Francia, yo hipnotizado, porque a duras penas había visto llegar La Vuelta a Colombia a Salento, y este man ya se ponía pesado hablando de ver los sprints del Rock Star Peter Sagan en el Tour de Francia. La pu%&4 madre, que estoy que me voy pa’ Europa en mi cicla!

Volviendo a Leoni, ella soltó el bombazo, -“Mauro somos vegetarianos, que restaurante nos recomiendas para ir a comer”- hahahahaha literal!

A duras penas en Sevilla uno encuentra arepas a esa hora, y si está con suerte, arepa rellena con huevo en la esquina donde era la ferretería del papá de piolín, o papita criolla donde “el muchacho” que se para toda la noche afuera del banco agrario.

Pues al final, resultó que mi pobre tía se quedó con la comida hecha, porque siempre estábamos acostumbrados a que los cicloturistas anteriores tragaban más que “plata al 20” (pero es que esos no eran vegetarianos ni llenos de mkds!).

Volviendo al tema, ¿Dónde hijuemadres uno encuentra un restaurante vegetariano en un pueblo y pa’ rematar un Lunes festivo?

Pues no falta el restaurante chino Chung-Wa abierto a las 9 de la noche, y valga la aclaración que la mayoría de restaurantes chinos en Colombia los atienden personas más colombianas que “medirse unos zapatos y mirar el precio y decir voy a dar una vuelta ya volvemos”. Pero pues allá me metí con los suizos, pidieron arroz con verduras (sin ningún tipo de carne) y fueron felices.

Mientras comían pues ellos preguntaban sobre la región cafetera en Colombia, y que pa’ ellos lo más chimba había sido trepar el cañon del Chicamocha, en Santander, y yo solo pensaba –“Saber que mi profesor de geología nos hizo caminar ese hijuemadre de punta a punta en un solo día y con un sol de 40 grados”, y también pensaba “no han visto es nada, espere y verá que tiemplen en el Valle de Cocorá”- porque para allá van mañana.

También les explique el por qué el café o “tinto” de Colombia siendo tan bueno, a veces le venden a uno el maluco (el típico de plaza de Bolívar); pues una es porque es pasilla (café de menor calidad), y la otra es porque las personas que lo venden lo han paseado y recalentado todo el verraco día en sus carritos.

Había que regresar a la casa, pero no sin antes conocer el Parque de la Concordia, echarle la ojeada a la Basílica, y bajar por la calle miranda, mientras la neblina iba escondiendo el pueblito.

Al día siguiente como es ley, los acompañe en una parte del trayecto que conduce al corazón verde de Colombia, el hermoso Quindío. En Caicedonia fue la despedida luego de tomarnos un tinto en la plaza principal, y de darles la última “to do list” en Salento.

Ellos se fueron muy animados por ir a montar en Jeep Willys y a probar el mejor café del mundo en la finca de mi buen amigo don Elías, mientras yo espero algún día poder irme muy contento a Europa a la casa de mis buenos amigos suizos a pedalear café por las montañas de los Alpes.

Mauro.